Noam Chomsky habla sobre el objetivo de la educación, el impacto de la tecnología, y si
la educación debe ser percibida como un coste o como una inversión, así como el
valor de las evaluaciones estandarizadas. Entrevista presentada en la
Conferencia Aprendizaje sin Fronteras (Learning Without Frontiers Conference),
el 25 de Enero de 2012 en Londres, y de la cual me he permitido transcribir los subtítulos en español. Muy recomendable para aclarar algunos conceptos como el de "adoctrinamiento".
Este es el vídeo de la entrevista:
Y este es el enlace a una biografía: http://es.wikipedia.org/wiki/Noam_Chomsky
El objetivo de la educación
Podemos preguntarnos cuál es el propósito de un sistema educativo y, por
supuesto, hay marcadas diferencias en este tema.
Está el concepto tradicional,
una interpretación que proviene de la Ilustración, que sostiene que el objetivo
más alto en la vida es investigar y crear, buscar la riqueza del pasado, tratar
de interiorizar las partes que son significativas para uno, continuar la
búsqueda para comprender más, a nuestra manera. Desde ese punto de vista, el
propósito de la educación es mostrar a la gente cómo aprender por sí mismos. Es
uno mismo el aprendiz que va a realizar logros durante la educación, y por lo
tanto, depende de uno cuánto logremos dominar, a dónde lleguemos, cómo usemos
ese conocimiento, cómo logremos construir algo nuevo y excitante para nosotros
mismos, y tal vez para otros. Ese es un concepto de educación.
El otro concepto es, esencialmente, adoctrinamiento,
algunas personas tienen la idea de que, desde la infancia, los jóvenes tienen
que ser colocados dentro de un marco de referencia en el que acatarán órdenes,
aceptarán estructuras existentes sin cuestionar, etc. Y esto es, con
frecuencia, bastante explícito. Por ejemplo, después del activismo de los años
60, había mucha preocupación en gran parte de la gente educada, porque los
jóvenes se estaban volviendo demasiado libres e independientes, que el país se
estaba volviendo demasiado democrático y cosas por el estilo, y de hecho hay un
estudio importante que es llamado “La crisis de la democracia, demasiada
democracia”, que afirma que hay ciertas instituciones responsables del
adoctrinamiento de los jóvenes –la frase es de ellos- que no están haciendo su
trabajo adecuadamente. Se refieren a escuelas, universidades, iglesias, que
tienen que ser modificadas para que lleven a cabo su trabajo de adoctrinamiento
y control con más eficiencia. Esa idea proviene de liberales
internacionalistas, de gente altamente educada. Y de hecho, desde ese tiempo se
han tomado muchas medidas para tratar de convertir el sistema educativo hacia
uno con mayor control: más adoctrinamiento, más formación vocacional; con
estudios tan costosos que endeudan a los estudiantes y los atrapan en una vida
de conformidad.
Eso es exactamente lo contrario de lo que yo describo como una tradición
proveniente de la Ilustración. Y hay
una lucha constante entre estos dos enfoques, en las universidades y escuelas.
En las escuelas, ya sea que será que los entrenan para pasar exámenes o bien
para la investigación creativa, para dedicarse a intereses que son estimulados
por los cursos en los que se profundiza por cuenta propia o en cooperación con
otros y esto continúa hasta el posgrado y en la investigación. Son dos maneras
de ver el mundo.
Cuando uno ve las instituciones de investigación como está en la que
estamos, a nivel de posgrado se sigue esencialmente la idea de la Ilustración.
De hecho, la ciencia no podría progresar, a menos que esté basada en la inculcación
del impulso por el desafío, por el cuestionamiento de doctrinas o de la
autoridad, a través de la búsqueda de alternativas, o del uso de la
imaginación, del actuar libremente con nuestros impulsos, con el trabajo
cooperativo que aquí, en esta institución es constante, y para verlo solo
necesita caminar por los pasillos.
Eso es lo que, desde mi punto de vista, debe ser un sistema educativo, desde la educación preescolar. Pero hay
estructuras poderosas en la sociedad que prefieren ver a la gente adoctrinada y
formateada, sin que hagan muchas preguntas, siendo obedientes, realizar la
función que se les ha asignado y no tratar de sacudir los sistemas de poder y
autoridad.
Son opciones que tenemos que
elegir sin importar nuestra posición en el sistema educativo, como profesores,
estudiantes, o gente externa que trata de ayudar a darle forma, en la manera
que ellos creen que debe hacerse.
El impacto de
la tecnología
Ha habido ciertamente un crecimiento muy sustancial en nuevas tecnologías
de comunicación, información, acceso, intercambio. Esto es, por supuesto, un
gran cambio en la naturaleza de la
cultura de la sociedad.
Pero debemos tener en cuenta que los cambios tecnológicos que están
ocurriendo, a pesar de ser significativos, no tienen, ni de lejos, el mismo
impacto que los avances tecnológicos de hace alrededor de un siglo. El cambio,
si hablamos solamente de comunicación, el cambio de una máquina de escribir a
una computadora o del teléfono al correo electrónico, es significativo, pero no
es comparable con el cambio de barcos de vela al telégrafo, es decir, la
reducción en el tiempo de comunicación, por ejemplo entre Inglaterra y los
Estados Unidos fue extraordinario, comparado con los cambios que están
ocurriendo ahora, y lo mismo ocurre con otros tipos de tecnología. Algo tan
sencillo como el agua corriente y el alcantarillado en las ciudades, tuvo
enormes consecuencias en la salud, mucho más que el descubrimiento de los
antibióticos. Los cambios actuales son reales y significativos, pero debemos reconocer otros que ocurrieron y cuyos
efectos fueron mucho más dramáticos.
En cuanto a la tecnología en la educación, la tecnología es algo neutro, es
como un martillo, al martillo no le importa si lo usas para construir una casa
o si un torturador lo usa para aplastarle el cráneo a alguien, el martillo
puede hacer ambas cosas. Es lo mismo con la tecnología moderna. Por ejemplo, Internet. Internet es extremadamente
valioso si se sabe lo que se está buscando. Yo lo uso todo el tiempo en mi
investigación y estoy seguro que todo el mundo lo hace. Si se sabe lo que se
está buscando, si se tiene una especie de marco de referencia que nos dirige a
temas particulares y nos permite dejar al margen muchos otros, entonces, puede
ser una herramienta muy valiosa. Por supuesto, uno siempre debe estar dispuesto
a preguntarse si el marco de referencia es el correcto, tal vez es necesario
modificarlo, tal vez algo que encontremos cuestionará la manera como vemos las
cosas.
No se puede perseguir ningún tipo de investigación sin un marco de referencia relativamente claro
que dirija la búsqueda y que ayude a seleccionar lo que es significativo y lo
que no lo es, lo que hay que dejar de lado, a lo que hay que darle seguimiento,
lo que merece ser cuestionado o desarrollado. No se puede esperar que alguien
llegue a ser, por así decirlo, biólogo, nada mas con darle acceso a la
biblioteca de biología de la Universidad de Harvard y diciéndole, léela. Eso no
le sirve de nada, y el acceso a Internet es lo mismo, solo que enormemente
aumentado. Si no se sabe lo que se está buscando, si no se tiene idea de lo que
es relevante, siempre, desde luego con la condición de estar dispuestos a
cuestionarse esta idea se parece ir en la dirección equivocada. Si no se tiene
eso, explorar en internet es solo tomar al azar hechos no verificables que no
significan nada. Entonces, detrás de cualquier uso significativo de la
tecnología contemporánea, como Internet, sistemas de comunicación, gráficos, o
lo que sea, a menos que detrás de ese uso haya un aparato conceptual bien
dirigido, bien construido, es poco razonable que sea útil, y hasta podría ser
dañino. Por ejemplo, exploración al azar en Internet puede resultar en un
generador de cultos, se toma un hecho incierto aquí y otro allá, y alguien los
refuerza, y terminamos con un panorama que tiene algunas bases objetivas, pero
nada que ver con la realidad, hay que saber cómo evaluar e interpretar para entender. Volviendo a la biología, la persona
que gana el premio nobel, no es la persona que lee más artículos y toma más
notas, es la persona que sabe qué buscar.
Cultivar esa capacidad para buscar lo que es significativo, y estar siempre
dispuesto a cuestionar si estamos en el camino correcto, de eso, es de lo que
se debe tratar la educación, ya sea usando computadoras e internet o lápiz,
papel y libros.
Coste o
inversión
La educación es discutida en términos de si es una inversión que vale la pena si genera un
capital humano que puede ser usado en el crecimiento económico, y esa es una
manera muy extraña, muy distorsionada de hacerse la pregunta, pienso yo.
¿Queremos tener una sociedad de individuos
libres, creativos e independientes?, capaces de apreciar y aprender de los
logros culturales del pasado y contribuir a ellos. ¿Queremos eso o queremos
gente que aumente el PIB? No es necesariamente lo mismo.
Una educación como de la que hablaban
Bertrand Russell, John Dewey y otros, tiene un valor por sí misma, independientemente del impacto que tenga en la
sociedad, tiene un valor, porque ayuda a crear seres humanos mejores. Después
de todo, a eso es a lo que debe servir un sistema educativo.
Por otro lado, si se quiere ver en términos
de coste y beneficio, tomemos por ejemplo, la nueva tecnología de la que
hablábamos ¿de dónde viene? Bueno pues mucha de ella fue desarrollada
exactamente donde estamos sentados, en el piso de abajo había un gran
laboratorio en los años 1950, donde fui empleado, de hecho, y donde había
muchos científicos, ingenieros, gente con todo tipo de intereses, filósofos y
otros, quienes desarrollaron el carácter básico y las herramientas básicas de
la tecnología que es común hoy día. Las computadoras e Internet estaban en el sector
público durante décadas, financiadas en lugares como éste donde la gente
exploraba nuevas posibilidades, muchas de ellas eran impensables y desconocidas
en ese momento. Algunas funcionaron, otras no. Las que funcionaron fueron
convertidas en herramientas que la gente puede usar. Esa es la manera como el
progreso científico tiene lugar, es la manera en que el progreso cultural tiene lugar, generalmente. Los artistas clásicos,
por ejemplo, son el producto de las habilidades tradicionales que se desarrollaron
a lo largo del tiempo con maestros artistas y a veces con su ayuda se crearon
cosas maravillosas.
Todo eso no sale de la nada, si no existe un
sistema cultural y educativo activo, enfocado a la estimulación de la
exploración creativa, con independencia de pensamiento, con disposición a
cruzar fronteras para desafiar las creencias aceptadas. Si no se tiene eso, non
obtendremos la tecnología que lleva a obtener beneficios económicos.
Sin embargo, no creo que sea ese el objetivo
principal del enriquecimiento cultural y la educación.
Evaluación vs. Autonomía
Ha habido en los últimos tiempos,
particularmente, una estructuración cada vez mayor de la educación, que
comienza a temprana edad y continúa luego, que funciona a través de exámenes. Pasar exámenes puede ser de
alguna utilidad, tanto para la persona que está pasando el examen, para saber
cuánta sabe, lo que ha logrado, etc.; como para los instructores, para darse
cuenta qué es lo que hay que cambiar, mejorar, en el desarrollo del curso. Pero
más allá de eso, no dicen mucho.
Lo sé por mi experiencia de años, he estado
en comités de admisión a programas de posgrado avanzado, tal vez uno de los
programas más avanzados del mundo, y sí, desde luego, ponemos atención a los
resultados de exámenes, pero realmente no mucha. Una persona puede tener
resultados magníficos en todos los exámenes y entender muy poco. Todos los que
hemos pasado por escuelas, colegios, universidades, conocemos esto. Se puede
estar inscrito en un curso que no nos interesa para el que existe el
requerimiento de pasar un examen y se estudia para el examen y se logra pasarlo
con la mejor nota, y dos semanas más tarde, no nos acordamos ya de mucho. Estoy
seguro que todos hemos tenido esa experiencia.
Los exámenes pueden ser una herramienta útil si contribuyen a los
fines constructivos de la educación, pero si solo se trata de una serie de
obstáculos que hay que superar, pueden carecer de sentido, como distraernos de
lo que queremos hacer. De hecho, he visto esto frecuentemente cuando hablo con
profesores. Hace un par de semanas, estaba hablando con un grupo que incluía
profesores de escuela. Había una profesora de 6º grado, es decir, con alumnos de 10 a 12 años, vino a hablar
conmigo y me dijo que en su clase, una niña le dijo que estaba realmente
interesada en un tema y le pedía consejo para aprender más al respecto, y la
maestra se vio obligada a decirle que no podía hacer eso, porque la niña debía estudiar para un examen
a nivel nacional que se acercaba y que eso iba a determinar su futuro. La
profesora no lo dijo, pero también iba a determinar su propio futuro, es decir,
eso influirá para que la contraten de nuevo. Ese sistema no es sino una
preparación de los niños para pasar obstáculos, no para aprender, entender y
explorar. Esa niña, hubiera ganado mucho más si se le hubiera permitido
explorar lo que le interesaba y tal vez no sacar una muy buena calificación en
un examen de algo que no le interesaba. Buenas calificaciones ocurren por si
solas, si el tema coincide con sus intereses y preocupaciones.
No digo que los exámenes deban eliminarse,
pueden ser una herramienta educativa útil, pero complementaria, algo que ayude
a los estudiantes a mejorar por sí mismos, o para los instructores u otros
acerca de lo que hacemos e indicarnos lo que debemos hacer. Pasar exámenes no
se compara con buscar, investigar, dedicarse a temas que nos atraen y nos
estimulan, eso es mucho más significativo
que pasar exámenes. Y de hecho, si se nos da la oportunidad de ese tipo de
carrera educativa, se recordará lo que se descubrió. Un físico mundialmente
famoso, aquí en el MIT, como muchos catedráticos, daba cursos a estudiantes
nuevos, un estudiante le preguntó qué temas se iban a cubrir durante el
semestre y su respuesta fue que “no es importante lo que se cubre, lo
importante es lo que tú descubres” y es correcto, la enseñanza debe inspirar a
los estudiantes a descubrir por sí
mismos, a cuestionar cuando no estén
de acuerdo, a buscar alternativas,
si creen que existen otras mejores, a revisar
los grandes logros del pasado y aprenderlos
porque les interesen.
Si la enseñanza se hiciera así, los
estudiantes sacarían provecho de ello, y no solo recordarán lo que estudiaron,
sino que lo utilizarán con una base para continuar aprendiendo por sí solos.
Y, una vez más, la educación está dirigida a
ayudar a los estudiantes a que lleguen a un punto en que aprendan por sí
mismos, porque eso es lo que van a hacer durante la vida, no solo absorber
información dada por alguien y repetirla.
